

como antiguas bacantes
borrachas de palabras
que endulzan o hieren
pronunciamos las palabras amadas
-carne, voluptuosidad, éxtasis-
en lenguas diversas –joie, gioia, happiness
y evocamos el goce y la dulzura
de las antiguas madres
cuando balbucearon
por primera vez
los nombres más queridos
Las madres
que bautizaron los ríos
los árboles las plantas
las estrellas y los vientos
que dijeron ultramar
y lontananza
Las madres que inventaron nombres
para sus hijas y sus hijos
para los animales que domesticaron
y para las enfermedades de los niños
que llamaron cuchara a la cuchara
y agua al líquido de la lluvia
dolor a la punzada de la ausencia
y melancolía a la soledad
a las llamas
Las madres que nombraron fuego
a las llamas
y tormenta a la tempestad
abrieron sus carnes para parirEllas
sonidos que encadenados formaron palabras
la palabra cadena
y la palabra niebla
la palabra amor
y la palabra olvido
Saben
desde el comienzo
que el lenguaje
que el lenguaje
es grito de la voz que se hace
pensamiento
pero nace, siempre,
de la emoción
y del sentimiento.