Antes que nada debo agradecer todos los buenos deseos y felicitaciones que me han dado, realmente nunca me habia sentido tan querida... (emoción) (lagrima bajando por ojo izquierdo). Sepan disculpar si los he abandonado en este tiempo, pero mi hígado (cansado de alcohol, cigarrillos, chocolates, frituras y panchos) decidió hacer huelga por tiempo indeterminado, fue algo así como un piquete de la abundancia, por lo consiguiente estube tirada cual perro sarnoso en cama, agonizando mis desmanes alimenticios y pulmonares. Sepan disculparme.Pero como yerba mala nunca muere y no hay mal que no resista una Buscapina inyectable, colocada por un amable (es todo lo que puedo decir) y robusto enfermero ...¡¡acá toy!!!!
Debo admitir que mis problemas de salud no sólo puedo atribuirlos a mi falta absoluta y total de control sobre las comidas, bebidas y todo aquello que pueda resultar perjudicial para la salud, sino también a que con los años (que no dire cuantos) no sólo me he convertido en un cerdo devora todo, sino a una santa morsa que la única actividad fisica que realiza es caminar de la parada del colectivo hacia algún aula de la facultad.
De más está decirle que mi querido y adorado (y es lo unico que puedo decir de él) medico de cabecera, me quiere matar cada vez que tengo la osadía de asomar mis narices por su consultorio. (Ni que les cuento de mi psicólogo). Y en reiteradas súplicas me ha pedido y rogado fuese a un gimnacio o que al menos ramée ("ramiá" diría mi madre)( traducción: arrastrar)mis cortas y celulíticas patas aunque sea 10 cuadras por semana.
De más está decirles que lo he pensado muchas veces y hasta seriamente en alguna ocasión pero al final del día lo más cercano a un gimnacio son las propagandas de "compre ya" que veo religiosamente cada mañana al despertar... ( mis favoritas, las de Taebo)
Pero esto no es caprichoso, no señores, esta negación por un gimnacio, este trauma profundo me lo ha causado mi pareja... si señores! asi es, él es el culpable de todas las desgracias en mi atrofiado cuerpo y hasta de mis traumas de niñez.(siempre se encuentra pendejo pa' culpar)
Mi media lima, bueno él parece más mi media sandía, así es como proporcionalmente me veo a su lado, es un fanatico fierrero y no sólo eso, no fuma, no toma, no co... (no, si eso lo hace de vez en cuando conmigo) bueno en fin, es una persona que mantiene una vida sana y activa en todos sus órdenes. En algún momento de nuestras vida y cansada de los retos de todos, me dirigí junto a él hacia su gimnacio para comenzar una rutina, que él mismo me daría y guiaría.
Todo fue fantástico hasta que atravesé las puertas de su gym y ví al chico
tras el mostrador... en un primer momento no supe si darle un beso o ca..erle a patadas... este santo hombre debía tener unos 65 cm de cintura yo calculo... sip asi es y yo ahí con mi cintura de alfajor triple y todos los traumas pujando en la piel... Pero eso no fué todo, durante la hora que pasé allí, (¡ojo! también había personas normales) ví una colección de especímenes que hasta ahora no se habían clasificado, un mezcla de Narcisos con Adonis, hombres, que se debe decir, tenían un cuerpo esculpido pero que también se profesaban un gran, y cuando digo GRAN es GRAN amor a sus músculos... Todos aquellos quienes hemos tenido la tortura de alguna vez pasearnos por un gimnasio los hemos visto, ellos son magníficos, esculpidos, perfectos… pasaban caminando por nuestro lado con sus hombros rectos, mientras te preguntas donde esconderán la percha. Pasan erguidos sin ni siquiera saber que existes, pues sólo pueden verse en cuanto espejo, vidrio u otra superficie pueda devolver la imagen de sus tríceps. ( y debo asegurar que los he sorprendido hasta besandolos!!!!)
Subían y bajaban de la báscula, maldiciendo o sonriendo, se apartaban con el encargado (Miss Cintura) del gym a preguntar sobre nuevas y no tan permitidas drogas, anabólicos, quemadores de grasas, proteínas, alguna nueva versión del Brutal o anabólico para caballos en “pequeñas” dosis; dietas ricas en proteínas, agua destilada antes de las competencias… podría estar nombrando este tipo de situaciones dos páginas más (y todo esto lo sé através de mi media sandía, a la que por suerte, ya le pasó la fiebre de las competencias)(en realidad ya se le pasó el tren).
De todas maneras todo esto me llevó a pensar en otro desorden alimenticio: la Vigorexia o como su nombre bonito de psicología lo indica “El Complejo de Adonis” (junto con Narciso estamos con los clásicos a full!!) (falta el de Electra y cartón lleno)
Hace ya una década, el doctor Harrison Pope, hablaba de un nuevo Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA). Lo ubicaba en el extremo opuesto de la anorexia, la bulimia y ciertos tipos de obesidad que afectan principalmente a las mujeres. Pero que, en este caso, es más común en hombres, especialmente entre los adolescentes y preadolescentes. Los cambios radicales en la dieta, la automedicación (anabólicos, complementos...), el carácter introvertido e irritable, el cuidado obsesivo de la imagen corporal y una preocupación excesiva por la composición química y calórica de los alimentos son algunas de sus características
más evidentes.
La adicción al ejercicio o Vigorexia es un trastorno en el cual las personas realizan prácticas deportivas en forma continua, con un fanatismo prácticamente religioso, a punto tal de poner a prueba constantemente su cuerpo sin importar las consecuencias.
Podemos encontrar aquellos que sólo buscan la figura perfecta, influenciados por los modelos actuales que propone la sociedad, y aquellos deportistas que sólo quieren llegar a ser los mejores en su disciplina exigiendo al máximo a su organismo hasta alcanzar su meta.
Los adictos al ejercicio practican deportes sin importar las condiciones climáticas, sientan alguna molestia o indisposición, a punto de enfadarse y sentirse culpables cuando no pueden realizarlo o alguien critica dicha actividad. La mayoría no puede dejar de concurrir un día al gimnasio, en el que pasan además muchas horas por día, llegando a convertirlo en su segundo hogar.
Estas personas poseen una personalidad muy característica, similar a los que padecen otras adicciones: tienen baja autoestima y muchas dificultades para integrarse en sus actividades sociales habituales, son introvertidos y rechazan o les cuesta aceptar su imagen corporal. Su obsesión con el cuerpo comparte muchos rasgos con la anorexia.
Numerosos problemas orgánicos y lesiones pueden aparecer cuando la práctica deportiva es excesiva. Las desproporciones entre las partes corporales son muy frecuentes, por ejemplo, un cuerpo muy voluminoso con respecto a la cabeza.
La sobrecarga de peso en el gimnasio repercute negativamente en los huesos, tendones, músculos y las articulaciones, sobre todo de los miembros inferiores, con desgarros y esguinces. La alimentación es otro problema muy frecuente e importante, ya que consumen muchas proteínas e hidratos de carbono y poca cantidad de grasa en un intento de favorecer el aumento de la masa muscular. Ocasionándoles muchos trastornos metabólicos.
El uso de anabólicos es también otra consecuencia que se asocia a la Vigorexia, en un intento de mejorar el rendimiento físico e incrementar el volumen de sus músculos. Con el uso de estas sustancias no se obtiene ningún beneficio, sino todo lo contrario, ya que producen muchos trastornos en el organismo como masculinización e irregularidades del ciclo menstrual en las mujeres, acné, problemas cardíacos, atrofia testicular, disminución de la formación de espermatozoides y retención de líquidos, entre otros. Es importante tener en cuenta que estas drogas no aumentan la fuerza muscular, la agilidad ni la resistencia.
Si bien se ha comprobado la existencia de trastornos en los niveles de diversas hormonas y mediadores presentes en la transmisión nerviosa en el sistema nervioso central, los principales factores desencadenantes involucrados son de tipo cultural, social y educativo, a los que estas personas están expuestas continuamente. Por ello, el tratamiento de estas personas debe enfocarse a modificar la conducta y la perspectiva que tienen sobre su cuerpo.
El entorno afectivo, amigos y familiares, cumple una función muy importante en su recuperación, al brindarle apoyo cuando intentan disminuir su programa de ejercicios a rutinas más razonables. Es necesario disminuir el entusiasmo y la ansiedad por la práctica deportiva intensa logrando que se interesen por otras actividades menos nocivas para su cuerpo.
Debo aclarar y agradecer que a media sandía, aunque sigue manteniendo esos bícep que me facinan (grrrrr) y la cola de araña galponera (o cola de pato), y por supuesto la vida sana que todos deberíamos llevar, no consume este tipo de cosas, (es decir, el maldito es perfecto) (de otra manera sería ex media sandía)lo cual es algo que debo admirar de él, puesto que la línea es muy débil y fácil de cruzar. Lo que siempre dice y es un consejo de fierrero a fierrero, es que la energía se extrae de los alimentos y que ningún anabólico reemplaza eso.
El hecho de desear la imagen corporal ideal no implica necesariamente que la persona padezca algún trastorno psicológico, pero siempre debe estarse muy atento ya que las probabilidades de que sí aparezca son mayores en estas personas. Tratemos de que nuestra propia imagen no termine por asesinarnos. (Todo en su justa medida)
Y en lo que a mi respecta, bueno, sé que debo ejercitarme, y prometo, prometo que lo haré, esta vez trataré con las artes marciales, espero que ahí las cosas (y las personas) sean un poco más normales.
P/D Fe de eRatas: donde dice GIMNACIO, debe decir GIMNASIO pido disculpas por el hoooorrrorrrr ortográfico.